LA JOYERÍA ARTÍSTICA: EL RUIDO DEL SILENCIO

JOYAS CON ALMA ARTESANAL

Quienes nos dedicamos a la joyería contemporánea, o a la joyería de autor, trabajamos constantemente con emociones y sentimientos. Y aunque debemos confesar que a menudo nos es fácil porque amamos nuestra profesión, también sufrimos y nos desorientamos, como en cualquier práctica del arte.

ITINERARIOS DE LA JOYERÍA HECHA A MANO

Encontramos la actividad de la joyería artesanal en los principios de la historia de la humanidad. Se han encontrado vestigios de talleres de joyería en nuestro país, como el sitio de La Draga (siglo VI a.C.). De alguna manera, un joyero artesano siente el vínculo de su oficio como el portador de un testigo. Hoy en día, en un taller de joyería artesanal, encontramos herramientas de origen tan antiguo que permitirían la realización de cualquier joya artesanal sin necesidad de corriente eléctrica. Sin embargo, no es oficio que se haya mantenido fuera de la evolución tecnológica.  Al contrario: en un taller de joyería artística podemos encontrar una bailarina (taladro manual de origen neolítico) junto a un ordenador para proyectar joyas en 3D.

Es precisamente en el hilo de la evolución tecnológica y digital donde se produce el nuevo nicho en el que se cobija la actividad de la joyería artesanal. En otras palabras, en los mismos entornos urbanos donde la globalización económica ha colocado establecimientos de grandes cadenas y franquicias, también encontraremos pequeños talleres de joyería artística. Joyas únicas, elaboradas y diseñadas en un taller artesanal, se pueden exhibir muy cerca de los grandes escaparates clonados que encontramos en todas las principales ciudades globales. Y precisamente algunos de los atractivos de esta joyería artesanal son el silencio y la discreción que atraen a los visitantes, dándoles descanso del goteo constante de la presión publicitaria.